La propiedad de los libros se manifiesta mediante anotaciones manuscritas, por el superlibris o mediante los exlibris.

    Los exlibris, herederos del superlibris, son unas hojas de papel impreso que se adhieren en el interior de la cubierta del libro, indicando la pertenencia del mismo a una determinada persona o biblioteca. En un exlibris intervienen generalmente tres elementos:

La locución latina "ex libris" o "ex bibliotheca".

El nombre del propietario.

Un dibujo, simbólico o alegórico, que tiene relación con el propietario.

En ocasiones se incluye también una leyenda o lema que acompaña al elemento figurativo de la composición