Categoría: General

Cuando una persona fallece, se originan una serie de consecuencias legales, que van a depender de distintos factores: estado civil, su actividad, lugar de residencia, etc.

      El fallecimiento de una persona producirá en forma automática la apertura de su sucesión. Si la persona era propietaria de bienes, a su fallecimiento, esos bienes constituirán el patrimonio de esa sucesión y de allí serán distribuidos al patrimonio de sus herederos y/o legatarios, no sin antes haber abonado las deudas e impuestos del fallecido. Recordemos que los bienes pueden ser  depósitos bancarios, inmuebles (casas, terrenos), bienes muebles (coches, muebles propiamente dichos), derechos (de autor, patentes), pólizas de seguros (de vida u otras), etc.  Estos bienes pueden encontrarse en el país de residencia o en cualquier otro país del mundo.

    Los herederos de una persona tendrán que tomar decisiones, intentar ponerse de acuerdo entre sí y asumir la sucesión del fallecido.

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