Tener preparados los documentos para el día del fallecimiento es algo que todo el mundo debería hacer. Con esa previsión se consigue que los familiares tengan una carga menos en una situación tan dificil de manejar como es la muerte de un ser querido.

La principal recomendación de los especialistas es que se otorgue un testamento, donde se deje constancia de como quiere que se repartan los bienes materiales. En ausencia de testamento, los herederos tendrán que realizar una serie de trámites para que se les reconozca como tales.

Por otro lado, también es aconsejable tener dos tipos de seguro: uno de decesos y otro de vida.

El seguro de decesos no solo cubre todos los gastos del óbito, sino que también se encarga de todos los tramites administrativos que surgen a partir del fallecimiento de la persona: desde los funerales hasta las gestiones con organismos públicos.

En cuanto al seguro de vida, y en función de la situación económica de la familia, su contratación pueden contribuir a mejorar su estado financiero.

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